El porqué los Amish rara vez se enferman, incluso de cáncer: cosas para aprender de ellos

Familia Amish típicaCuando pensamos en la gente Amish pensamos en una vida simple, libre de avances modernos.

 

La mayoría de nosotros los vemos como “ingenuos” por no utilizar las ventajas de la tecnología moderna, e incluso los menospreciamos por no cumplir con las normas de la sociedad en general.

Pero si miramos las estadísticas, la comunidad Amish es mucho más saludable que el resto de Estados Unidos o Canadá.

Prácticamente no tienen cáncer, no tienen autismo y rara vez se enferman. ¿Qué están haciendo diferente del resto de los norteamericanos?

Veamos algunas de las cosas que están haciendo de manera diferente.

Un estudio publicado en la revista Cancer Causes and Control en 2010, reveló que las personas Amish prácticamente no tienen cáncer en su población, y son consideradas las personas más saludables en Estados Unidos.

Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio originalmente lanzaron un estudio sobre la población Amish para ver si las tasas de cáncer serían más altas debido a la falta de atención médica convencional. Lo que encontraron, los sorprendió.

He aquí por qué los Amish rara vez se enferman o desarrollan de cáncer.


Los Amish eligieron vivir en base a la sabiduría tradicional de nuestros antepasados en vez de optar por forma de vida “moderna”. Viven según las prácticas de generaciones pasadas.

  1. Los Amish no se vacunan.
    ¿Sabías que las personas Amish rara vez tienen problemas de aprendizaje o autismo? Solo ha habido 3 casos de autismo entre los amish, pero eso ocurrió sólo en niños que fueron vacunados.

    En lugar de atribuir su falta de autismo a la ausencia de vacunas, los medios masivos dominantes lo atribuye a “un gen superior” que poseerían los Amish.

    A pesar de la constante presión gubernamental, los Amish aún se niegan a vacunarse.
  2. Los Amish comen alimentos orgánicos cultivados localmente.

    Los Amish no solo evitan los alimentos pre-envasados ​​y procesados, sino que también cultivan todos sus alimentos, utilizando métodos de agricultura orgánica.

    Ellos crían sus propios animales; su comida es natural y libre de transgénicos.

    Es importante tener en cuenta que comen alimentos de temporada durante los meses de cosecha, y ahorran el resto, al enlatar y fermentar.

    Las frutas y verduras de temporada son nutricionalmente más altas en valor. Están llenas de antioxidantes que son de gran beneficio para nuestra salud.

    Los antioxidantes combaten los radicales libres, lo que nos ayuda a mantenernos sanos y jóvenes.

    No padecen TDAH, alergias alimentarias, o asma. Salud que puede ser indudablemente atribuida a su dieta.

  3. Los Amish comen muchas grasas saludables.

    Los Amish tienen una tasa de obesidad muy baja a pesar de su dieta alta en grasas.

    Sus hábitos alimenticios no son bajos en grasa. Comen mucha mantequilla, carne, huevos, y lácteos crudos. Los alimentos como la mantequilla y los lácteos provenientes de animales alimentados con pasto contienen muchas vitaminas liposolubles como A, E y K2.

    Es importante tener en cuenta que la vitamina K2 es muy insuficiente en las dietas modernas. Todos esos productos “bajos en grasas” han agotado nuestros cuerpos de esos nutrientes esenciales.

    La vitamina K2 es particularmente importante ya que está involucrada en el metabolismo del calcio.

    La insuficiencia de vitamina K conduce a muchas enfermedades enfermedades cardiovasculares, osteoporosis e incluso cáncer.
  4. El pueblo amish es físicamente activo.

    En comparación con la tasa general de obesidad del 31% entre los estadounidenses, los Amish solo tienen una tasa de obesidad del 3 por ciento.

    Como no usan automóviles ni ninguna tecnología moderna, su nivel de actividad física es muy alto: los hombres promediaron 18,000 pasos por día y las mujeres 14,000. Caminan mucho y están realmente involucrados en el trabajo físico que se refleja en su extremadamente baja tasa de enfermedades cardiovasculares.

    Según David R. Bassett, Ph.D., FACSM, profesor de la Universidad de Tennessee, Knoxville, “Los Amish pueden mostrarnos cuán lejos hemos caído en los últimos 150 años, en términos de cantidad de actividad física que normalmente realizamos.

    Su estilo de vida indica que la actividad física desempeña un papel fundamental para mantenernos ​​en forma y saludables “.
  5. Los Amish viven vidas libres de estrés.

    El estrés es probablemente el principal culpable de nuestros problemas de salud.

    Cuando estamos estresados, nuestros niveles de cortisol se elevan, lo cual es extremadamente peligroso para nuestra salud a largo plazo.

    Los problemas de salud, asociados con el estrés, incluyen enfermedades cardíacas, fatiga suprarrenal, desequilibrios hormonales, niveles altos de azúcar en la sangre, colesterol elevado y obesidad.

    Los Amish viven en una comunidad libre de estrés.

    Viven ritmos lentos, estilos de vida pausados. No compiten entre ellos; Crearon una comunidad para sí mismos, donde sus estilos de vida se basan en reglas de cooperación , armonía, y practicando el cristianismo.

    Los Amish viven de la misma manera que vivieron hace 300 años y definitivamente podemos aprender algunas lecciones de ellos.

    Viven vidas libres de tóxicos, y se autosustentan. No están plagados de enfermedades, y son mucho más saludables que el resto de los norteamericanos.

 

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